viernes, 19 de diciembre de 2008

Los beneficios de la lactancia materna


Escribo desde el sofá. Los niños estaban cansados, les di el pecho y se me han quedado dormidos encima. No hay nadie más en casa ni van a volver en muchas horas. En la tele se suceden los Baby-Einstein a un volumen bajito, y ya llevamos 4. Otra vez me olvidé de coger un vaso de agua antes de sentarme.

Podría levantarme, con mucho cuidadito, dejar a cada uno en su cuna y "hacer algo". A lo mejor lo consigo y no se despiertan. También me puedo quedar aquí, mirandoles dormir, dandoles un poquito de leche cada vez que medio despiertan, cotilleando los varios ciber-foros a los que estoy suscrita. No puedo aprovechar para dormir, ya no me atrevo. Temo que, siendo ya grandes, den una vuelta dormidos y se caigan. Pero puedo disfrutar de esta paz.

La escena se repite casi cada día desde hace ya más de un año. A veces me levanto y aprovecho su siesta para hacer cosas, siempre hay mil cosas por hacer. Otras, las más, me quedo aquí en silencio, dejando pasar el tiempo ¿Llegarán a dormir hoy 2 horas? Ya llevan una. Hoy comeré otra vez verduras congeladas, no tendré tiempo de cocinar nada más ¡Bendito microondas!

¿Cuánto tiempo seguirán abandonandose en mis brazos a dormir? Dentro de poco se harán mayores. ¡Mamá, no me des un beso que nos puede ver la gente! Mientras tanto son mis bebés y no quiero que el tiempo pase demasiado rápido.

¿Es dura la lactancia? Duro fue escuchar los primeros meses barbaridades, contestar preguntas absurdas. Duro fue pasar el tiempo dudando de si mi leche sería suficiente para los dos, escuchar las broncas del pediatra, los consejos de los demás, hasta a los espontáneos por la calle. Ahora todas esas voces se olvidaron de nosotros. Estamos solos, mis pekes, el Baby-Einstein (y ya van 5) y yo asomada a la red, esperando que esta tarde por fin llegue Papi y, si hace bueno, podamos salir a dar un paseo, no muy lejos, a los columpios estará bien.

No hay comentarios: